22 oct. 2004

Visiones del mundo.

Continuando con el tema del post anterior, y ante los comentarios que allí han dejado, quiero agregar algo más: Hay cierta diferencia entre una publicidad y la otra, la publicidad televisiva que nombré sí tiene por objetivo establecer que aquellas personas que no comparten el punto de vista económico americano están "atrasadas", "fuera de onda", "desfasadas", etc. (Una gran cantidad de variantes se encuentran en las publicidades dirigidas a los adolescentes, sobre todo de teléfonos celulares y de autos), la publicidad gráfica es -en un primer momento- más simple e inocua, sólo establece una diferencia en el modo de "ver" el mundo, cosa que (tal como dije en los comentarios al post anterior), puede contrastar con nuestra visión, pero a la que no podemos negar su derecho a existir. Lo que esa publicidad gráfica esconde y que creo que es mucho más peligroso, es que esa "visión" que ellos tienen, y como consecuencia del enorme poder que esta gente posee, se convierte en la única visión posible.
Hace algunos años (diez como mínimo, quizás más) ví "Full Metal Jacket" de Stanley Kubrick (en Argentina se llamó "Nacido para matar"). De esa recomendable película quiero recordar una escena en la que un oficial le dice a un soldado: "Dentro de cada vietnamita hay un americano queriendo salir." Siempre recuerdo esa frase y hoy quiero traerla acá porque creo que tiene relación con la publicidad que nombré y con una idea a la que vengo dándole forma desde hace un tiempo:
La política norteamericana tiene el funcionamiento ideológico de una religión.
Me explico::

1. Ellos saben lo que es bueno para los demás. (Síndrome del Mesías.)
2. Ellos saben que son los únicos en poseer la verdad. (Religión única.)
3. Ellos tienen el deber de enseñar la verdad a los demás. (Conversión.)
4. Ellos saben que los demás se opondrán a sus verdades; pero solo porque esas personas o desconocen absolutamente las virtudes de esas verdades o quieren la destrucción -por envidia, por poder o por pura maldad- de esas virtudes. De allí la gama de adjetivos que se usan a la hora de catalogar a los oponentes: "Liberal", "Izquierdista", "Comunista", "Terrorista". (Énfasis clásico en la enseñanza religiosa: "Ten cuidado, porque querrán engañarte", "Vendrán con mentiras agradables", etc. La escalada de adjetivos es comparable, va desde el "pecador inocente" hasta el "Seguidor de Satanás" o Satanás mismo, pasando por una galería que ya quisiera poseer más de un político ultraderechista).

Esa base ideológica es la que mueve a los hombres de Franklin Investments: ellos no están haciendo nada malo, por el contrario, ellos quieren que todas esas personas tengan su propia casa, es decir que cumplan con el sueño americano. Y si argumentáramos que esas personas posiblemente NO quieran una casa, ellos argumentarían como lo hizo el militar de la película o con alguna variante de los cuatro puntos que enumeré antes.

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