15 ene. 2006

De etiquetas y billetes.

Hace un par de años me encontré con una marca de vino bastatne peculiar: Fat Bastard (Gordo Bastardo). He aquí la etiqueta:

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Me resultó graciosa y poco común y, obviamente, su intención comercial se nota detrás de tan poco usual nombre. Pero bueno, no ofende a nadie en particular, salvo a aquellos dormidos de siempre que consideran que sus limitados límites morales son los que deberían ser de uso general.
Pero hace muy poco tiempo me encontré con estos vinos; también de nombre y estética poco ususal, pero de evidente mal gusto:

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Los vinos Hitler en sus diferentes versiones (tambien en la segunda fotografía se ve una botella con la imagen de Benito Mussolini, pero no encontré datos al respecto).
Ahora encontré una nueva botella, la que lleva ya dos años en el mercado, el nuevo Jesus Juice:

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Jesus Juice presenta es su etiqueta a un ambiguo Jesús-Michael Jackson; con un guante rojo el conocido sombrero Fedora y una de las poses clásicas de Michael Jackson.

El punto de estos últimas marcas es igual que la primera que nombré, generar desagrado en el público y en los medios para promocionar gratuitamente su producto (salvando las enormes distancias, hace un par de meses abrió sus puertas en Miami el restaurante "Pal' Carajo" con la misma obvia intención y con mucho éxito mediático); pero mientras en el primer caso no se ofende casi a nadie, en los otros dos se busca -precisamente- la ofensa con el fin de provocar escándalo o, incluso, la prohibición del producto, lo que lo haría mucho más popular que cualquier campaña publicitaria normal.
Y aquí volvemos al tema de siempre: ¿Cuál es el límite para ciertos empresarios? ¿Cuánto se está dispuesto a hacer para ganar dinero? o como ya lo dijo Maquiavelo, aunque yo lo pondré entre signos de pregunta: ¿El fin justifica los medios?

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