1 mar. 2005

¿Y por casa como andamos?

En Washington se acaba de dar a la publicidad en el día de hoy el informe anual del Departamento de Estado de los Estados Unidos sobre la situación de los "Derechos Humanos" en el mundo. La recopilación de los datos sobre las violaciones que se cometen en todos los países que pertenecen a la Organización de Naciones Unidas es llevada a cabo por el personal de las embajadas norteamericanas acreditadas en cada una de esas naciones. El informe será presentado ante el Congreso Federal y debe servir de guía a la delegación norteamericana que discutirá próximamente en la ciudad de Ginebra, Suiza, la situación de los Derechos Humanos en los cinco continentes.

El voluminoso y detallado documento incluye las más duras críticas sobre el supuesto comportamiento violatorio de los Derechos Humanos de varias docenas de gobiernos alrededor del mundo. Las críticas inclusive señalan a países que son considerados aliados muy estrechos al gobierno de Washington, como es el caso de la Arabia Saudita, país petrolero en el que las mujeres son poco menos que esclavas y donde la tortura a prisioneros políticos y las ejecuciones de los condenados a muerte se realizan de las maneras más bárbaras. Parecería que ninguna nación del globo quedaría excluida del ojo escrutador del Departamento de Estado norteamiericano.
Pero no. Como toda regla tiene su excepción, hay un país del cual no se dice una palabra en el informe de Washington: Los Estados Unidos.

La explicación de por qué no hay ninguna referencia a las violaciones de los Derechos Humanos por parte de Estados Unidos no podría ser mas engañosa. Según el funcionario del Departamento de Estado Michael Kozak -dijo él- "de la misma manera que nadie investiga la situación de sus propias finanzas, un informe realizado por el gobierno norteamericano sobre sí mismo, con relación a los Derechos Humanos, no tendría credibilidad". Peregrino razonamiento que bien sirve para no hablar de las torturas perpetradas en las cárceles de Guantánamo y en la prisión de Abu Girab en Irak, donde se ha comprobado hasta la saciedad las más bárbaras violaciones a los Derechos humanos de los prisioneros allí confinados.

La tortura a los detenidos políticos con el propósito de arrancarles confesiones, es condenada universalmente y así lo dice el informe del Departamento de Estado. Pero sin embargo no se dice en ese documento investigativo que esas practicas inhumanas han sido utilizadas reiteradamente por militares norteamericanos contra prisioneros musulmanes, torturas ejecutadas de manera bárbara y sadista ampliamente documentadas con espeluznantes fotografías tomadas por los mismos perpetradores de tan abominables crímenes.

Como para ayudarlos un poco en la tarea, y para que nadie malinterprete las intenciones de ecuanimidad y equilibrio, los muchachos que hicieron el informe podrían agregar ésta página, así además de mandar al frente a medio mundo (¿Y cuántos de esos datos no serán magnificados por cuestiones políticas? Pienso en Venezuela, por ejemplo), podrían minimizar las críticas malintencionadas de personas como el que esto escribe.

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