No, no pasé por alto el post número IV; solo quiero aprovechar la cuasi coincidencia de la numeración romana con la última película que vi en el cine.
V de Venganza (me gusta un poco más el título original de V de Vendetta) es una película que debe ser vista y disfrutada pero, sobre todo, debe ser comprendida.
Espero que ningún despistado ande por ahí suponiendo (ni exponiendo) que promuevo la violencia como método ni nada por el estilo; si así fuera no creo que esa persona haya entendido la película en lo más mínimo, al igual que no comprendió mi comentario.
Preguntas en sepia: ¿Cuántas personas se quedarán tan solo con el personaje de historieta y con la estética de la película? ¿Cuántas personas estarán tan dogmatizadas por la religión, educadas por la escuela, descerebradas porla televisión y atragantadas por la publicidad que se negarán a ver en esta película algo –un argumento, una idea, una herramienta- que podría servir para sacarlos de esa no-vida que llevan consigo?¿ Cuántas personas tendrán tanto miedo que considerarán mejor el desconocer la verdad detrás de tanta manipulación?
Sin duda, Alan Moore es un genio. Quien pueda, que se agencie algún ejemplar de Watchmen y que lo disfrute (cualquier cosa de Moore vale la pena, pero Watchmen y V de Vendetta son sus mejores obras).
Pruebas. El hecho de que la mayoría de los periódicos sólo le de tres estrellas es una buena prueba de que lo que dice la película es real. Tres estrellas es una cantidad discreta que no expone al medio como lo haría si le dieran una o dos estrellas; ni lo hace aplaudir a su crítico; como lo haría si le dieran cuatro o cinco.
Pero la prueba mejor es el hecho de que V de Venganza está considerada en los Estados Unidos como una película ”antipatriota” y que beneficia “al terrorismo”.
La belleza de una paradoja en estado natural.
Coincidencias. Hace unos días, Daniel k me preguntó si había visto la película (¡Aquí está la respuesta Daniel!). Daniel escribió dos maravillosos posts (Cómo crear seres artificiales y "sweatshops") que están relacionados con el tema básico de la película. Yo le comenté que estaba leyendo un libro de Noam Chomsky titulado (y subtitulado) “Los guardianes de la libertad” (“Propaganda, desinformación y consenso en los medios de comunicación de masas”); libro que también está estrechamente relacionado con el tema. Daniel, a su vez, también nombra a dos libros imprescindibles : No Logo y La Corporación (Me sincero: aún no he leído La Corporación pero, para mí, si Daniel k lo cita es suficiente).
Sé que esto no son coincidencias, son conexiones; pero no quería robarle el título a James Burke.
Lo que sí fue coincidencia fue lo que me sucedió al salir del cine. Al terminar la proyección salgo de la sala y voy a tomar un café a tan sólo media cuadra del cine. La Fonte D’oro tiene el mejor café de Mar del plata y uno lo toma parado en la clásica barra. Detrás de los muchachos que atendían el lugar un televisor plano mostraba a alguna alta jerarquía iraní explicando(“Irán se prepara”, rezaba el título de la nota y no dejó de llamarme la atención el que no fuera necesario explicar el “para qué” se estaba preparando): “Nosotros nunca hemos agredido a nadie. Nuestro armamento solo está destinado a la defensa”.
Me encuentro en esos minutos en donde aún uno se haya bajo la influencia de la película que acaba de ver y todo es tan burdo y patético que sufro –en un lapso de unos segundos- un estado alterado de conciencia; y por unos momentos tengo la sensación de no ser real; de ser sólo un personaje de ficción (al igual que todos los que allí estábamos y la taza de café frente a mí) y tengo el deseo (¿la esperanza?) de que de un momento a otro la transmisión se corte y un hombre enmascarado aparezca en la pantalla. Tomo un sorbo de café y, cuando apoyo la taza sobre el plato, en la T.V. una V roja dentro de un círculo ocupa la pantalla. Aparece el hombre enmascarado y una rápida serie de imágenes se sucede. Es sólo una propaganda de la película que acabo de ver.
He vuelto a la realidad.
Preguntas en sepia II: ¿Qué es la realidad? ¿Cuál es la realidad? ¿La que tragamos sin masticar o la que creamos en base a nuestras decisiones? ¿Qué es moral?¿La del dogma, la de la ley o ninguna de las dos? ¿Cuán amplia es la extensión de nuestra libertad?
Modesto blog que pretende exponer las distintas vetas del odio generalizado de nuestro tiempo. La empresa es demasiado vasta para este sitio, pero el intento vale la pena.
8 abr 2006
3 abr 2006
III
Aquí no todo el mundo tiene internet, por lo que la mayor parte de la gente recurre a los cibercafés. Pero pocos usan la red para investigar, leer o buscar información; la mayoría la usa para dos cosas: chatear y, sobre todo, jugar.
El Counter Strike es uno de los juegos más populares. Soldados y terroristas en red se matan a tiro limpio desde diferentes partes del planeta. Concentrarse en uno de estos lugares es casi imposible, así que compré un cuaderno en el que escribo y luego solo paso lo escrito a la computadora.
Aún así, me encuentro en medio de una batalla campal, donde los disparos se cruzan desde todos los ángulos (¡Dios mío, le han dado a Jhonny!) muy realistas y a todo volumen.
Fútbol asado y vino son los gustos del pueblo argentino. Así cantaba una banda punk argentina de los ´80. Como el asado, hoy, está muy caro, ha sido cambiado por los insultos y las malas palabras. La canción en cuestión debería cantarse con una ligera variante: "Fútbol, puteadas y vino son los gustos del pueblo argentino".
Lo peor de todo es que la juventud parece ser la más afectada por esta nueva oleada de pasiones y costumbres. Así es que resulta difícil encontrar a un adolescente que no balbucee al hablar; excepto, claro está, cuando esté tratando los tres temas mencionados. en ese caso no encuentran dificultad alguna.
Cinco siglos igual canta León Gieco por la radio. Y parece que tiene razón.
El barrio Alto Camet, en Mar del Plata, es un barrio de gente humilde, de esos que vivien de su trabajo aunque, es justo decirlo, alguno haya que viva del trabajo ajeno; pero en líneas generales los habitantes de este lugar son buenas personas. Solo tienen un defecto: son pobres.
Desde hace un tiempo se encuentran en una dura lucha por conseguir los servicios básicos: agua corriente, gas natural y cloacas; pero parece que el barrio no es buen negocio y las empresas privadas se niegan a brindar el servicio.
Un par de meses atrás se edificó una iglesia evangélica en el barrio, y ya se está trabajando duramente para proveerla del gas natural y -supongo que dentro de poco- del resto de los servicios. Hay otra iglesia, ésta católica, la que también tiene instalados todo lo necesario para un buen funcionamiento.
Éstos servicios son traídos desde tres y cuatro cuadras respectivamente, y las zanjas y tuberías has pasado y pasan por las veredas de los vecinos del barrio; pero ellos no son conectados a la red. Sólo las iglesias obtienen ese beneficio.
Me gustaría oír algún sermón en el cual el cura o pastor en cuestión critique tal injusticia (y que haga lo posible para subsanarla) pero creo que voy a perder una hermosa mañana de domingo inútilmente.
Lealtad sobre tumbas, piedra sagrada, Dios no alcanzó a llorar,
sueño largo del mal, hijo de nadie, cinco siglos igual...
El Counter Strike es uno de los juegos más populares. Soldados y terroristas en red se matan a tiro limpio desde diferentes partes del planeta. Concentrarse en uno de estos lugares es casi imposible, así que compré un cuaderno en el que escribo y luego solo paso lo escrito a la computadora.
Aún así, me encuentro en medio de una batalla campal, donde los disparos se cruzan desde todos los ángulos (¡Dios mío, le han dado a Jhonny!) muy realistas y a todo volumen.
Fútbol asado y vino son los gustos del pueblo argentino. Así cantaba una banda punk argentina de los ´80. Como el asado, hoy, está muy caro, ha sido cambiado por los insultos y las malas palabras. La canción en cuestión debería cantarse con una ligera variante: "Fútbol, puteadas y vino son los gustos del pueblo argentino".
Lo peor de todo es que la juventud parece ser la más afectada por esta nueva oleada de pasiones y costumbres. Así es que resulta difícil encontrar a un adolescente que no balbucee al hablar; excepto, claro está, cuando esté tratando los tres temas mencionados. en ese caso no encuentran dificultad alguna.
Cinco siglos igual canta León Gieco por la radio. Y parece que tiene razón.
El barrio Alto Camet, en Mar del Plata, es un barrio de gente humilde, de esos que vivien de su trabajo aunque, es justo decirlo, alguno haya que viva del trabajo ajeno; pero en líneas generales los habitantes de este lugar son buenas personas. Solo tienen un defecto: son pobres.
Desde hace un tiempo se encuentran en una dura lucha por conseguir los servicios básicos: agua corriente, gas natural y cloacas; pero parece que el barrio no es buen negocio y las empresas privadas se niegan a brindar el servicio.
Un par de meses atrás se edificó una iglesia evangélica en el barrio, y ya se está trabajando duramente para proveerla del gas natural y -supongo que dentro de poco- del resto de los servicios. Hay otra iglesia, ésta católica, la que también tiene instalados todo lo necesario para un buen funcionamiento.
Éstos servicios son traídos desde tres y cuatro cuadras respectivamente, y las zanjas y tuberías has pasado y pasan por las veredas de los vecinos del barrio; pero ellos no son conectados a la red. Sólo las iglesias obtienen ese beneficio.
Me gustaría oír algún sermón en el cual el cura o pastor en cuestión critique tal injusticia (y que haga lo posible para subsanarla) pero creo que voy a perder una hermosa mañana de domingo inútilmente.
Lealtad sobre tumbas, piedra sagrada, Dios no alcanzó a llorar,
sueño largo del mal, hijo de nadie, cinco siglos igual...
30 mar 2006
II
Michael Schumacher es argentino. Está bastante más gordo y maneja un taxi en Buenos Aires. Nos sacó del aeroparque y, como los tres carriles estaban ocupados (cincuenta metros adelante el semáforo estaba en rojo y los autos pacientemente esperaban que la luz cambiara de color para avanzar), nuestro campeón particular cruzó a la vía contraria y, sin tocar siquiera el freno cruzó el semáforo en rojo como si allí no hubiera absolutamente nada. Tres minutos después repetiría su hazaña en otra avenida aunque el semáforo, por fortuna, se puso verde (supongo que para estar cromáticamente a tono con nuestra piel) a tiempo.
La Tierra es redonda, imbécil (bis)... Anécdota: Me invitan a cenar. Llego un buen rato antes, así que abrimos una de las dos botellas que llevo y la charla con el anfitrión y su esposa se prolonga y se extiende en el tiempo y por varios puntos. Frente a nosotros dos chicas miran un partido de fútbol; llevan camisetas de su equipo. ¿Y los hombres? Están en el departamento del fondo jugando al fútbol en el PlayStation.
Se sirve la cena. Los hombres (cuatro, uno de ellos padre de dos niñas) vienen del fondo cargándose y burlándose entre ellos. Noto que las burlas mezclan partidos reales con los partidos que acaban de jugar. Tres minutos el plato de ñoquis; a dos platos cada uno, significa que a los siete minutos ya estaban listos otra vez. Se levantan de la mesa y las bromas y cargadas se reinician (¡Gil! ¡Qué hablá, si te lo dejé hacer...! ¡Que boqueá salame!), juntos se alejan y se pierden en los fondos de la casa. Las chicas se sientan nuevamente frente al televisor.
Comenzó el segundo tiempo.
Éste debe ser el único lugar del planeta en donde en los negocios hacen todo lo posible para no vender sus productos. Entro a una librería, los volúmenes se apilan aquí y allá. Ninguna etiqueta, ninguna marca que me indique su valor. Me dirijo al hombre que está sentado detrás del escritorio: "¿Cómo hago para saber cuánto cuesta cada libro?" "Me lo tenés que preguntrar a mí" "¿Cada uno?" "Sí".
dejo el libro en su lugar sin preguntar el precio y huyo de allí como si de la peste se tratara (la historia se repetiría en Mar del Plata).
Entro a un local de repuestos de electricidad.
-Hola, necesito un transformador de 220v a 110v.
-¿Para qué es?
-Tengo varias cosas: Un equipo de audio, un Home Theater, pilas recargables...
-Tenés que traer anotado cuánto consume cada cosa.
-¡¿Cómo?!
-Traeme anotado cuánto consume cada cosa.
-¿No podés venderme uno aunque sea para el cargador de las pilas?
-No. Traeme anotado...
Aún no tengo el bendito cargador y no sé cuándo lo tendré.
La Tierra es redonda, imbécil (bis)... Anécdota: Me invitan a cenar. Llego un buen rato antes, así que abrimos una de las dos botellas que llevo y la charla con el anfitrión y su esposa se prolonga y se extiende en el tiempo y por varios puntos. Frente a nosotros dos chicas miran un partido de fútbol; llevan camisetas de su equipo. ¿Y los hombres? Están en el departamento del fondo jugando al fútbol en el PlayStation.
Se sirve la cena. Los hombres (cuatro, uno de ellos padre de dos niñas) vienen del fondo cargándose y burlándose entre ellos. Noto que las burlas mezclan partidos reales con los partidos que acaban de jugar. Tres minutos el plato de ñoquis; a dos platos cada uno, significa que a los siete minutos ya estaban listos otra vez. Se levantan de la mesa y las bromas y cargadas se reinician (¡Gil! ¡Qué hablá, si te lo dejé hacer...! ¡Que boqueá salame!), juntos se alejan y se pierden en los fondos de la casa. Las chicas se sientan nuevamente frente al televisor.
Comenzó el segundo tiempo.
Éste debe ser el único lugar del planeta en donde en los negocios hacen todo lo posible para no vender sus productos. Entro a una librería, los volúmenes se apilan aquí y allá. Ninguna etiqueta, ninguna marca que me indique su valor. Me dirijo al hombre que está sentado detrás del escritorio: "¿Cómo hago para saber cuánto cuesta cada libro?" "Me lo tenés que preguntrar a mí" "¿Cada uno?" "Sí".
dejo el libro en su lugar sin preguntar el precio y huyo de allí como si de la peste se tratara (la historia se repetiría en Mar del Plata).
Entro a un local de repuestos de electricidad.
-Hola, necesito un transformador de 220v a 110v.
-¿Para qué es?
-Tengo varias cosas: Un equipo de audio, un Home Theater, pilas recargables...
-Tenés que traer anotado cuánto consume cada cosa.
-¡¿Cómo?!
-Traeme anotado cuánto consume cada cosa.
-¿No podés venderme uno aunque sea para el cargador de las pilas?
-No. Traeme anotado...
Aún no tengo el bendito cargador y no sé cuándo lo tendré.
27 mar 2006
I
¿Stá loco vó? ¡cushame! Lenguaje, expresividad, pensamiento. ¿Tanto se ha degradado el lenguaje en estos cinco años o es que la distancia física y temporal me hace ver algo que para mi era normal como si hoy fuese una nueva jerga?
Un poco de ambas. La verdad es que desde hace un tiempo el acento argentino muy marcado me resulta molesto; particularmente el acento muy "porteño"; aunque hoy todos me resulten "porteños" de algún modo.
También leo en La Capital un reportaje donde se dice que los jóvenes han reducido su vocabulario en dos mil palabras. ¿Pruebas? Miles: en la calle; en la familia; en la radio; en la T.V.; en todos lados.
El parásito paradójico. Maravillas tecnológicas, los teléfonos celulares sirven para sacar fotos, enviar mensajes de texto, escuchar música, consultar el horóscopo y estar al tanto de los últimos resultados deportivos. Para lo único que parecen no servir es para hablar por teléfono. El servicio es tan caro que nadie lo usa para lo que fueron creados. Y dentro de unos años veremos a cientos de personas con los pulgares hiperdesarrollados de tanto escribir gansadas en un teclado liliputiense.
La tierra es redonda, imbécil; igual que una pelota de fútbol, football, fóbal. El mundo es como una enorme pelota que viene y va; de un arco a otro, de un canal a otro. Se juega el campeonato nacional y la Copa Libertadores; además, como se acerca el mundial se adelantan fechas, así que se juegan más partidos por semana de lo habitual. Y si no les alcanza, también pueden ver partidos españoles o ingleses.
No quiero ni pensar lo que va a ser esto cuando llegue junio.
.
Un poco de ambas. La verdad es que desde hace un tiempo el acento argentino muy marcado me resulta molesto; particularmente el acento muy "porteño"; aunque hoy todos me resulten "porteños" de algún modo.
También leo en La Capital un reportaje donde se dice que los jóvenes han reducido su vocabulario en dos mil palabras. ¿Pruebas? Miles: en la calle; en la familia; en la radio; en la T.V.; en todos lados.
El parásito paradójico. Maravillas tecnológicas, los teléfonos celulares sirven para sacar fotos, enviar mensajes de texto, escuchar música, consultar el horóscopo y estar al tanto de los últimos resultados deportivos. Para lo único que parecen no servir es para hablar por teléfono. El servicio es tan caro que nadie lo usa para lo que fueron creados. Y dentro de unos años veremos a cientos de personas con los pulgares hiperdesarrollados de tanto escribir gansadas en un teclado liliputiense.
La tierra es redonda, imbécil; igual que una pelota de fútbol, football, fóbal. El mundo es como una enorme pelota que viene y va; de un arco a otro, de un canal a otro. Se juega el campeonato nacional y la Copa Libertadores; además, como se acerca el mundial se adelantan fechas, así que se juegan más partidos por semana de lo habitual. Y si no les alcanza, también pueden ver partidos españoles o ingleses.
No quiero ni pensar lo que va a ser esto cuando llegue junio.
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5 mar 2006
Llegó.
Y sí, llegó el día. Hoy a las 8:30 pm sale mi vuelo rumbo a Argentina. Vuelvo después de cinco años a una incógnita. De lo único que puedo estar seguro es de lo que siento en este momento y de los deseos de ver a mis hijos y a mi familia; a mis amigos y, también, a Mar del Plata, a quien siempre consideré como a algo más que a una mera sucesión de calles o de casas que se extienden a lo largo de la playa.
Entonces, si todo sale bien, mañana estaré paseando por Buenos Aires y a la noche tomaré otro vuelo que me dejará, por fin, en Mar del Plata.
El próximo post lo escribiré desde allí y desconozco cuándo será y de lo que tratará, aunque intentaré de que no pase mucho tiempo antes de acercarme por estos lados.
Prometo que los leeré y dejaré comentarios en sus propios blogs.
Les dejo un abrazo general donde incluyo a todos y cada uno de ustedes (he abrazado a tanta gente estos últimos días que ya me creo capacitado como para abrazar a una multitud).
Nos vemos pronto.
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