25 nov. 2007

Cómo hacer para ahorrar cien pesos.

Estoy en el trabajo, son las dos y media de la tarde y estoy sin comer desde las siete de la tarde del día anterior. Tengo unos deseos incontenibles de comer un sandwich de queso. Sí, algo tan simple como eso: dos rodajas de pan y un poco de queso en el medio. Y algo para tomar no estaría mal. Me hago una escapada hasta un almacén que hay a una cuadra (no hay otra cosa abierta) e intento comprar esas cosas que acabo de describir; y digo intento porque me fue imposible hacerlo. El tipo del almacén no tenía cambio y volvió a la vereda, a la silla donde estaba sentado y de donde un molesto como yo lo hizo levantar.
Tres horas después de lo anterior. Cinco y media. tengo que bajar un mueble de un séptimo piso y para ello me ayudan dos chicos, Damián, de 21 años y Hernán, de 16. Ambos vienen con sus respectivas novias. Bajamos el mueble por la escalera y lo guardamos. Hace calor y los invito a tomar un helado. Voy a pagar los cuatro helados (yo no había pedido, aún deseaba mi sandwich) pero... "¡Hay me mataste!" Soltó la cajera e hizo como que buscaba cambio en un cajón. Por supuesto, los helados quedaron para otra ocasión.

Y la pregunta es obvia: ¿Nadie les enseñó a los comerciantes argentinos o, al menos, a los marplatenses, que el objetivo de un negocio es VENDER? ¿Por qué hacen todo lo posible para evitarlo?
Hace un tiempo ya hablé de esto (el tercer párrafo del enlace).

Lo único bueno de todo esto es que el billete de cien pesos me va a durar, por lo menos, hasta el próximo otoño.

18 nov. 2007

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Un globo terráqueo, que perteneció al dictador nazi Adolfo Hitler, fue subastado por 100.000 dólares en San Francisco, EE.UU. El nuevo propietario es el empresario judío Bob Pritikin. "Es uno de esos objetos que deben ser considerados parte de la historia", señaló el empresario.

Y bueh... hay de todo en este mundo. Ahora, el argumento del moishe es típico y estúpido ¿El globo terráqueo de Hitler es parte de la historia? Ya me imagino a Bob Pritikin (dios mío, que nombre...) mostrándoles la reliquia a sus amistades luego del Bar mitzvah de su hijo menor: "¡Cuántas veces Hitler habrá soñado, al mirar a este globo, con el día en que lo dominaría por completo! ¿Y ahora? ¿Dónde está Hitler ahora?"
"Por todos lados" se me acaba de ocurrir como respuesta, pero no creo que a ninguno de sus amigos de la colectividad se le vaya a ocurrir decirle algo así en un día como ese.

11 nov. 2007

¡Súper!

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El siguiente texto es un poquito extenso, pero tómense un par de minutos y léanlo completo, seguramente la próxima vez que vayana a un supermercado podrán comprobar todo o casi todo lo que se dice a continuanción.

¿Por qué el pan está siempre tan lejos de la entrada? ¿Tienen las Grandes superficies algún plan de ejercicios físicos para sus clientes o es que esta estrategia da dinero?

« Las tradicionales compras en los mercados están cada vez más próximas a sucumbir ante los centros comerciales. Con la modernidad, vinieron estos grandes y suntuosos edificios en los que hay de todo. Desde tiendas de ropa, de animales, cafeterías, cines y, por supuesto, un supermercado. Y es en este último donde se juega con la venta por impulso, estimulada por una serie de trucos que consiguen que el consumidor compre más de lo que necesita [...]

Estas técnicas de marketing comienzan a actuar desde el mismo momento en el que se busca un lugar para la ubicación del establecimiento. Los supermercados se abren hueco en los centros comerciales, construidos en zonas aisladas con accesos rápidos, generalmente por autovías, donde el problema de la circulación no será cuestión de horas.

Y por si tiene problemas de carburante, lo más probable es que en las proximidades haya una gasolinera que, casualmente, con una compra superior a una cierta cantidad de dinero, podrá obtener un vale de descuento para repostar. Tampoco encontrará problemas para aparcar, puesto que el centro comercial dispone de aparcamiento gratuito durante las primeras horas, un tiempo que se podrá incrementar si hace un gasto en un determinado establecimiento del centro. En definitiva, lugares abiertos y con todas las comodidades para que usted se encuentre a gusto.

Todo el espacio interior del supermercado está perfectamente estudiado para condicionar los hábitos consumistas. Para empezar, en la mayoría de los casos, el cliente no tendrá más remedio que entrar por la derecha de las cajas registradoras. Esta ubicación no es arbitraria. Los expertos en merchandising saben que la tendencia de los mortales es girar la cabeza a la derecha.

Por ello, casi toda la superficie se extenderá por la izquierda y en la parte derecha tan sólo habrá un espacio en el que habitualmente colocarán ropa. La razón no es otra que el conocimiento de que usted, probablemente, no entrará al supermercado a comprar un vestido o un pantalón. Pero el efecto lo habrán conseguido: habrá mirado a la derecha y es posible que haya visto algo que le interese. Los expertos son conscientes de que el cliente irá hacia el fondo y luego, inevitablemente, tendrá que dirigirse hacia la izquierda. Por eso, colocan los alimentos en esas direcciones.

Pero como lo que quieren los comerciantes es que el cliente se patee toda la superficie, dispersan por todo el establecimiento los alimentos de primera necesidad. Unos lugares que coinciden con dos tipos de zonas en las que se divide el establecimiento: caliente y fría. En la zona caliente está asegurada la circulación de los clientes. Así, los productos que se exponen son los de menor compra, mientras que en la zona fría hay que inducir a la compra, por lo que se colocan artículos de primera necesidad.

Reglas de oro.

Y es en ese recorrido donde actúa el merchandising. La colocación de los productos en las góndolas sigue unas reglas de oro que todo comerciante conoce. Las estanterías se dividen en tres niveles: el primero está a ras del suelo; el segundo a la altura de las manos; y el tercero se localiza a nivel de los ojos.

Es en estos dos últimos donde las ventas son superiores, al estar ubicados en lugares de fácil visualización y poder coger los productos con mucha comodidad. Mientras que si el estante está a ras de suelo, las ventas son menores al tener que agacharse para asir el artículo. Según esta distribución, los artículos de venta obligada estarán a nivel del suelo y el resto en los otros dos niveles para provocar su compra. Y es que lo que el cliente puede tocar, coger y comprar se vende.

Las estadísticas demuestran que el cambio de un producto de un nivel a otro puede incrementar las ventas hasta casi un 80%. De igual manera, en el centro de las góndolas se colocan los productos más rentables y los de menor atractivo al ser el lugar donde los clientes centran su mirada.

Todo está pensado para que no se enfade o se agobie por los continuos choques con los carros. Por ello, el ancho de los pasillos es como máximo de tres carros, lo justo para que usted no tenga más remedio que detenerse y ver los productos de ambos lados.

* La cesta de la compra se divide aproximadamente así:
5% marcas decididas, pero alteradas al llegar al híper
18% se conoce el producto, pero no la marca
22% se decide de antemano el producto y la marca
55% se decide en el momento

* Las estanterías suelen tener tres niveles: el de los ojos, el de las manos y el de los pies. Los productos que pasan del nivel de los pies al nivel de los ojos aumentan en un 80 % su venta.
OJOS . Es el nivel óptimo, ya que la compra es más espontánea.
MANOS . Los productos se alcanzan cómodamente.
PIES. Productos cuya compra es imprescindible.

* Los precios terminados en 5,7 y 9 atraen más al comprador.

* La estancia media en un hipermercado es de 55 minutos. Las técnicas de ’merchandising’ alargan o reducen el tiempo mediante el uso de música. Los ritmos rápidos hacen circular a la gente con más celeridad. Los suaves incitan a la permanencia en el establecimiento.

* En general, todos los carritos se desvían ligeramente hacia la izquierda. Esto obliga a sujetarlos con la mano izquierda, con lo cual la derecha queda libre para alcanzar cómodamente los productos.

* Todo hipermercado está divivido por zonas frías, cuyas ventas están por debajo de la media, y zonas calientes, espacios de gran atracción y alto nivel de ventas. En las zonas calientes, como el pasillo central o la entrada, están los productos de menor venta. En las zonas frías se colocan los de primera necesidad.

* Existen cámaras de vídeo instaladas en secciones específicas para estudiar el comportamiento de los clientes frente a nuevos productos.»

"Trucos para ’Picar’ en el Supermercado", Elena Hita . El Mundo - Su dinero. Número 95 (19/10/97)
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